El percusionista Eduardo Córdova Reyes realizó una importante entrevista para
el Fórum Monterrery 2007. El músico cubano da más detalles sobre su obra
artística como músico, escultor y pintor. Reproducimos aquí la entrevista por
cortesía del artista y el Fórum
Monterrery 2007.
Resonancia del corazón
Por: Ana Yahaira Ríos
Percusionista y artesano, Eduardo Córdova (La Habana, l963), decidió un día
hacer sus propios instrumentos porque el sonido de su tambor no lo dejaba del
todo satisfecho, así se aventuró a la construcción y talla de tumbadoras,
bongóes, maracas, güiros, chekerés, tambores tradicionales y otros de su propia
invención.
El carácter novedoso y experimental de sus instrumentos, las sonoridades que con
ellos produce, y la energía que transmite en sus interpretaciones, le ha
posibilitado compartir la escena como artista invitado con jazzistas, soneros,
concertistas, salseros y rockeros. Córdova es, además, profesor de percusión y
de construcción de instrumentos musicales, ha impartido conferencias y clases
magistrales en eventos de diferente naturaleza, y es director del Grupo Obbara.
Su empeño por respetar y exaltar lo auténtico de los timbres folklóricos
afrocubanos, impregnándolos de un aire renovador contemporáneo, fue una de las
razones que lo llevaron a participar en el Fórum Universal de las Culturas
Barcelona 2004. Hoy, Eduardo comparte para Monterrey 2007 la riqueza del
lenguaje musical para acercar a culturas diversas.
¿Cuál es el mensaje que deseas transmitir con la música de tus tambores?
Deseo trasmitirle a las actuales generaciones que los tambores y sus sonidos
seguirán viajando y hablando de sus orígenes, que fueron y son protagonistas de
épocas con sus diferentes dinámicas y efectos musicales. Que el ritmo de los
tambores es el ritmo del corazón, de la tierra, y tal como nuestro corazón marca
ese ritmo interior que traemos a la vida, la madera con la que hago mis tambores
también tuvo sus raíces en la tierra y de ella tomo los sonidos que trato de
transmitirle a la gente.
¿Cuál sería la voz de Cuba dentro de tu música, y qué nos dice?
Mi música es Cuba. Es la voz de mi pueblo y sus ancestros, la síntesis de todas
aquellas culturas que dieron origen a nuestra nacionalidad. Cuba es España,
África, China y América, todo unido en un gran “ajiaco”: nos dice que somos
ritmo, alegría, espiritualidad y valor.
¿Cuál ha sido tu vivencia al compartir el escenario y tu música con otras
culturas? ¿Es posible el diálogo multicultural?
Mis vivencias son sencillamente eso, la tremenda posibilidad que existe en el
diálogo multicultural. Es espectacular descubrir que no se necesita idioma
alguno para que cada uno, tanto músicos como espectadores, se compenetren en un
mundo entendible sin lenguaje hablado. Esa experiencia la viví en el Fórum de
Barcelona 2004 con los percusionistas del Circo Baoba de Guinea, con los que
estuve más de 30 minutos conversando con códigos musicales. Creo que la Torre de
Babel se hubiese llegado a construir si la hubiesen construido los músicos.
¿Cómo surge el interés por el tallado de la madera?
Mi interés por la talla surge por casualidad, siempre tuve en mente que un
percusionista debería saber hacer algún instrumento de percusión aunque fuera
pequeño, entonces me di a la tarea de realizar mi primer tambor, pero desconocía
y no dominaba el tallado. Como resultado de mi primera experiencia obtuve un
tambor con cavidades irregulares y el mismo quedó con muchos orificios, dando
por resultado un rostro con una expresión muy fuerte; muchas personas que vieron
ese tamborcito decían que tenía una gran energía como escultura; luego me di a
la tarea de perfeccionarlo para lograr detallar más el rostro, y a partir de ahí,
me vino la idea de que los tambores podían llevar figuras y tallas sin que
perdieran su sonoridad.
¿Qué representan los gestos en tus tambores?
Los gestos son el reflejo de todo lo que me rodea: el andar de las personas, sus
expresiones faciales que varían según sus estados de ánimo, la historia ya
narrada de otras épocas con sus costumbres que trato de traer al momento actual,
así como sus gestos, expresión de fuerza y a la vez suavidad, la magia y el
folclor; amalgama de visiones que se me presentan en sueños como en mi vida
cotidiana.
Además de ser un instrumento ¿qué significan para ti tus tambores?
Mis tambores, como para la mayoría de los artistas, son como hijos a los que he
dado vida, ellos forman parte de mi interior, es el mensaje de mis ancestros y
al realizarlos los presento al mundo exterior con formas y sonidos. Son en
resumen la expresión de mi mundo interior y mis inquietudes, materializada en
todas sus formas.
Le das rostro y voz a un pedazo de madera ¿este qué te da a ti?
Me da satisfacción, al sentirme realizado al ver que muchas personas se detienen
para contemplar como un pedazo de madera puede vibrar y convertirse en una
expresión viva que genera emociones y estados de ánimo. Me produce también
tranquilidad espiritual, ver como un tronco desecho se convierte en una obra
artística que es capaz de deleitar a quien la observa y la oye percutir.
Cuéntanos de tus inicios en la música, del inicio de Obbara
Obbara es el nombre de mi grupo y surgió por la necesidad de crear un proyecto
que diera respuesta a todas mis inquietudes creativas, como la fusión de lo
tradicional y lo contemporáneo, la integración de la danza, la música, la
pintura y escultura en un formato que me permita mostrarlas en interconexión en
un mismo espectáculo.
¿De qué manera contribuyes a un mejor futuro, con tu arte?
Todos deseamos un mundo mejor, pero creo que si todos los artistas depositan
amor y mensajes de paz en sus obras, ayudaríamos a lograr un futuro mejor. A
través de la historia, la obra de los artistas ha sido portadora de grandes
mensajes. Mi primera pintura hecha en el 2003 llamada “Deforestación”, es un
mensaje de cómo el ser humano está destruyendo la naturaleza y cómo necesitamos
tomar conciencia de esto para que no suceda.
¿Qué hace falta en Cuba para trascender sus sonidos y a su vez sus fronteras?
Cuba se escucha en todas partes y tiene un potencial de artistas de primera
línea, que la han difundido en el mundo entero desde todos los tiempos. La
sonoridad cubana está en la base de muchos de los ritmos contemporáneos. La
música cubana no tiene fronteras, es patrimonio universal. El son, el mambo,
chachachá, la guaracha, el guaguanco y los boleros, por citar algunos, hace
muchos años que trascendieron nuestras fronteras.
¿Cuáles son las voces del mundo que aún no han sido escuchadas?
El mundo está saturado de voces aún no escuchadas, con todos los timbres y tonos,
desde los millones de vocecillas de niños que sufren y padecen, hasta la de otras tantas de millones de hombres y mujeres de todas las edades y razas que no
son escuchadas, el latir del corazón humano les daña los tímpanos a los que no
quieren escuchar. Imagínense qué sonido resonaría en este planeta, si los
corazones de los no escuchados fueran tambores.
¿Qué diálogo mantienes con la gente que acude a escucharte?
Un diálogo franco, ameno, el diálogo de un artista sin frontera, el diálogo
donde cada uno de los que me escuchan se sientan identificados en mis sonidos,
mis danzas, mis colores… Donde logremos elevarnos espiritualmente los unos a los
otros.
¿Qué temas te gustarían se abordarán ahora, que con el Fórum Monterrey 2007
la mirada es hacia América?
Son múltiples, estamos viviendo en un mundo verdaderamente complejo, guerras
innecesarias, donde se ignora que la naturaleza está gritando que la insensatez
de muchas personas está acabando con ella… con su flora, su fauna, que todo se
va encadenando a otros efectos destructores de la vida en el planeta. Me
gustaría que se planteara cuál puede ser el papel de los artistas
latinoamericanos ante este problema. El arte tiene la posibilidad de llegar a
donde otros no pueden, aprovechar el potencial artístico latinoamericano en
función de proteger el medio ambiente, puede resultar muy interesante si todos
unimos fuerzas en este empeño.
Fuente: Fórum Monterrey
Musicas Del Mundo
http://www.musicasdelmundo.org/article.php/20060126033146495