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 Entrevista realizada por Loli Martín
“El acordeón forma parte de mi vida, todo gira en torno a él”
A punto de sacar a la luz su segundo disco en solitario, este músico grancanario
posee una larga trayectoria musical en su biografía. Creador del grupo Non
Trubada, fue también componente de Mestisay durante ocho años, colaborando
además con numerosos compositores de las islas y del exterior. El objetivo que
se ha marcado siempre es el de rescatar el acordeón del olvido y devolverlo a la
música tradicional canaria.
Desde muy temprana edad te vinculaste a la música tradicional canaria ¿cómo
surgió esta atracción?
En realidad, mi vinculación a este tipo de música surgió gracias al acordeón ya
que siempre he luchado por recuperar este instrumento para la música tradicional
canaria que es donde debe estar si nos remitimos a su presencia en las islas
desde finales del siglo XIX y el gran arraigo que tuvo en todas las parrandas,
sobre todo en las medianías.
El acordeón llegó a Canarias igual que el violín, a través de los lazos
comerciales con las líneas mercantes europeas. Es un instrumento que, por
nuestra relación marítima con otros puertos, viajó siempre a través de los
marineros que llegaban a las islas y tocaban el acordeón. Así se arraigó primero
en la música marinera, sobre todo en Lanzarote donde incluso le han dado una
denominación específica, el “forito”, aunque luego se extendió rápidamente por
otras zonas de la geografía del archipiélago.
Y ¿por qué elegiste el acordeón? ¿Qué pretendes expresar con este instrumento?
Mi relación con el acordeón comenzó a los nueve años, cuando mi madre me llevó a
clases para aprender a tocar este instrumento porque a ella siempre le gustó y,
además, otros miembros de mi familia también tienen gran afición. Por tanto, el
acordeón ha formado parte de mi vida desde que tengo uso de razón, hasta el
punto de que mi existencia gira en torno a él y todos los acontecimientos de mi
vida tienen relación con este instrumento. Aunque también desde pequeño aprendí
a tocar timple, la guitarra y el laúd, el que me enganchó finalmente fue el
acordeón por el que siento un gran amor.
Mi única pretensión es la transmitir este amor a la gente, al público que me
escucha.
Eres un músico comprometido con la cultura tradicional de las islas ¿qué
pretendes aportar con tus creaciones? ¿Qué ideología encierra tu música?
Tal y como he venido haciendo hasta ahora, mi intención es recuperar el acordeón
para la música tradicional y que este instrumento vuelva a ocupar el lugar que
le corresponde en las formaciones de las islas. Desde el punto de vista creativo,
lo que pretendo es actualizar la música tradicional y adaptarla a nuestros
tiempos.
La música siempre encierra una ideología porque es la expresión del alma y
del pensamiento. A través de ella estás transmitiendo tus creencias y tu manera
de ver la vida. Sin embargo, cuando la música es instrumental y no existen
letras surge la dificultad de transmitir con claridad tus enfoques, pero sí es
cierto que en los montajes escénicos, cuando respiras con el público, siempre
buscas la forma de hacer llegar tu forma de pensar.
¿Hacia dónde quieres enfocar tu carrera musical en solitario?
No tengo un objetivo concreto. Hago música e intento divertirme con ella. Sólo
pretendo hacer lo que me gusta, y si a la gente que escucha mi música le agrada,
pues estaré encantado.
Después de tu primer disco “Aruriando”, está a punto de ver la luz el
segundo que has denominado “Monologo de un acordeón vagabundo”, basado en
un texto de Alexis Ravelo. Háblanos de él.
Este segundo disco es la plasmación del profundo sentimiento que yo
tengo por el acordeón. De ahí surge la idea de que fuera el mismo instrumento,
como protagonista, quien contara su vida con su propia voz, desde que nace en
Alemania hasta que lo olvidan abandonado en un ropero. Así, nuestro acordeón va
narrando las peripecias vividas en todos los lugares del mundo en los que estuvo
bajo la tutela de sus distintos dueños. De esta manera, además de contar su
propia historia, el acordeón se convierte en testigo de la vida política y
social de cada momento. Todo ello acompañado de las músicas del mundo
interpretadas por él mismo, ya que cada lugar por el que pasa está identificado
con una música concreta, resultado de mi propia evocación hacia cada una de las
situaciones vividas en su periplo.
Por lo que cuentas, “Monologo de un acordeón vagabundo” puede ser
perfectamente presentado en una obra de teatro ¿tienes algún proyecto en este
sentido?
Sí, realmente la idea inicial era hacer una obra de teatro. Lo que hemos hecho
primero es grabar el disco pero, cuando lo llevemos al directo, pretendemos
convertirlo en una representación teatral en la que también incluiremos soportes
multimedia. Esperamos que en Navidades pueda estar montada la obra en la que
pienso modificar la música para adaptarla al teatro por lo que, probablemente,
no será la misma que aparece en el disco. Me gusta que el directo no sea un
reflejo fiel del disco, sino que se introduzcan elementos nuevos.
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