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 Al descubrimiento de América le siguieron siglos de conquista y colonización. Entre las cruces y las espadas, los adelantados ibéricos llevaron consigo un lenguaje que en muchas ocasiones les abrió más los corazones de los sometidos que el poder o la fe. En el siglo XVI, en el que comienza de hecho la nueva era de exploración y búsqueda de los tesoros ocultos en el Nuevo Continente, en España la vihuela, un cordófono de pulso similar a la guitarra, goza de la misma popularidad que el laúd en el resto de Europa. Este otro instrumento tenía unas características similares, aunque su fabricación era muy distinta en virtud de su caja armónica típica en forma de pera. Por el contrario, la guitarra (que llega al Viejo Continente como una transformación árabe del original setar persa) tiene fondo plano, lo que le otorga su peculiar sonoridad.
Vihuela
Los vihuelistas españoles destacaron en la
composición de obras de gran calidad para este instrumento, en una época en la
que la guitarra tenía cuatro cuerdas dobles y se consideraba un instrumento
exclusivamente popular, alejado del refinamiento. Algunos de los compositores
vihuelistas escribieron obras para guitarra aunque en menor cantidad que para la
vihuela, siendo en Francia donde un mayor número de obras para guitarra se puede
encontrar. Entre la literatura para este instrumento destaca el libro de música
de vihuela de mano, intitulado El maestro de Luys Milán, editado en
Valencia en 1535-1536; los Seys libros del Delphin de música de cifras
para tañer vihuela de Luys de Narváez (Valladolid, 1538); los Tres libros de
música en cifra para vihuela de Alonso Mudarra (Sevilla, 1546); el libro de
música de vihuela Silva de Sirenas de Enríquez de Valderrábano
(Valladolid, 1547); el Libro de música de vihuela de Diego Pisador
(Salamanca, 1552); el libro de música para vihuela de título Orphenica Lyra
de Miguel de Fuenllana (Sevilla, 1554); la Declaración de Instrumentos
Musicales de Juan Bermudo (Ossuna, 1555); el Arte de Tañer Fantasía
de Thomas de Sancta María (Valladolid, 1565); El Parnaso de Esteban Daza
(Valladolid, 1576); y las Obras de música para tecla, arpa y vihuela de
Antonio Cabezón, publicadas en 1578 en Madrid.
La afinación de las doce cuerdas de la
vihuela era muy similar a la de la guitarra actual (aunque con seis órdenes de
cuerdas dobles al unísono), a excepción de la 3ra cuerda que se
afinaba medio tono más grave que la guitarra actual, o sea, Mi, La, Re, Fa#, Si
y Mi. Este era el caso de la vihuela en Mi, aunque existían variantes en Sol,
Fa#, Fa y Re. El sistema de escritura musical utilizado por los vihuelistas,
laudistas y guitarristas durante esa época (conocida como el Renacimiento) era
la tablatura, un sistema de representación gráfica de las posiciones de los
dedos sobre un haz de seis líneas paralelas que representan a las cuerdas de la
guitarra o vihuela.
Guitarra barroca
Ya en el siglo XVII la guitarra adquiere
una quinta cuerda (simple o doble, según el modelo) llamada
chanterelle, siendo la más aguda,
adquiriendo la misma afinación que las cinco primeras cuerdas de la guitarra
actual, con lo que pasa a denominarse guitarra barroca.
En esta época se redactan los primeros tratados (como el de Amat) incluyendo
entre sus técnicas, además del habitual rasgueado, el punteado o estilo mixto.
Destacan en la época las obras de los españoles Luis de Briceño, Lucas Ruiz de
Ribayaz, Francisco Guerau y especialmente Gaspar Sanz, así como las del
portugués Doizi de Velasco, los italianos Girolamo Montesardo, Paolo Foscarini,
Giovanni Granatta, Ludovico Roncalli y Francesco Corbetta, alumno éste del
francés Robert de Visée.
Más adelante el
luthier español Antonio Torres le daría la forma
definitiva que conserva hasta la actualidad. Y a pesar de que el nuevo invento
(la guitarra moderna o clásica) no tardó en llegar a las colonias (en el XIX,
países ya independientes de Ibero América), durante los siglos transcurridos ya
había tomado forma un fenómeno de transculturación instrumental que dio a luz
muchas variantes regionales inspiradas en los antecesores de la guitarra
moderna.
Transculturación
Los indígenas habían quedado fascinados por
el sonido de los instrumentos europeos, especialmente los de cuerda que
desconocían totalmente las culturas nativas pre-colombinas. Por ello el mismo
proceso de adopción y adaptación tiene lugar con otros tipos de cordófonos como
el arpa o el violín, que pronto encontrarían una versión nativa, fabricada con
elementos y materiales de su entorno. Otra restricción que influyó de forma
decisiva en la forma definitiva de dichas versiones locales fueron las
herramientas y conocimientos tecnológicos que no poseían. Piénsese, por ejemplo,
en el charango andino, que
sustituye la compleja técnica del curvado de las láminas laterales de madera de
la guitarra por el caparazón de un animal del entorno, el armadillo.
Los ejemplos más llamativos y
significativos de este proceso de transfusión cultural son, además del propio
charango, el tres cubano,
el cuatro puertorriqueño,
el cinco venezolano, el
guitarrón chileno, la
jarana mejicana, el
ukelele peruano, el
cavaquinho brasileño, la
mejorana panameña o el
tiple colombiano. Estas y otras
variantes de la vihuela y la guitarra se detallan a continuación en un recorrido
continental de sur a norte.
En las últimas décadas, estos instrumentos
han superado la barrera estilística original del folclore, para adaptarse, con
mayor o menor éxito, a otros géneros, desde la música pop a la clásica
contemporánea, pasando por la proyección folclórica, la
world music, la
new age, el jazz o el rock.
Argentina
En este país existe un híbrido de charango
y guitarra llamado tatú carreta, con la afinación y cuerdas de la
guitarra y caja de armadillo. También existe un guitarrón, semejante al
mejicano, en el que las primeras cinco cuerdas se afinan como las cinco más
graves de la guitarra, y la 6ª en el Si inferior. Puede constatarse además la
presencia del tiple (de tamaño algo inferior a la guitarra), de seis
cuerdas metálicas afinadas Sol, La, Re, Sol (inferior), Si y Mi, aunque sin
duda, el mayor arraigo lo tienen el charango (en la zona norte) y la guitarra.
Uruguay
El tiple uruguay (o guitarra
requinto) tiene seis cuerdas afinadas Si, Mi, La, Re, Fa# y Si. Es una
variedad autóctona en un país con una gran tradición guitarrística.
Chile
En este país existe un guitarrón que
no se parece nada al popular modelo mejicano, con nada menos que 21 cuerdas en
cinco órdenes, a los que se suman otras cuatro de resonancia (llamados
“diablitos”), y que los campesinos usan en sus procesiones y contiendas
poético-musicales (payas o payadas).
En España no existe un instrumento
autóctono similar, por lo que algunos suponen que pudiera haber sido creado en
Chile. Su afinación y distribución de cuerdas es muy particular. El primer orden
(el más agudo) se compone de tres cuerdas en Si; el segundo, otras tres en Fa#;
el tercer orden agrupa cuatro cuerdas en Re; el cuarto, 6 cuerdas en La; y el
quinto, cinco en Mi; a los que hay que sumar los “diablitos” que se afinan en
Do#, La, Si y Sol#. Aunque en el pasado estuvo a punto de desaparecer, hoy día
se ha recuperado y entre sus intérpretes destacan Juan de Dios Reyes, Isaías
Angulo, Manuel Ulloa, el legendario “Zurdo Ortega”, Manuel Saavedra,
Santos Rubio, Osvaldo Ulloa, Lázaro Salgado. Manuel Gallardo, Ricardo Gárate y
Rodemil Jerez.
Bolivia
Además de poseer múltiples variedades y
afinaciones del charango (ver los artículos dedicados a este instrumento en este
mismo portal [Charango:
Instrumento del mestizaje de Jorge Rozemblum,
Descripción del Charango de Milano Farenga y
La
Biología del Charango de Marta Vigo].), existe en Bolivia una variedad llamada guitarra requintada
de 12 cuerdas en seis órdenes. El guiitarrón boliviano, por su parte,
puede tener de cinco a seis órdenes de cuerdas simples o cinco de dobles.
Perú
Además del charango y la
cavaquinha de origen portugués-brasileño, existe una guitarra doble
de 12 cuerdas y seis órdenes de afinación similar a la guitarra, con los dos
órdenes más agudos en unísono y el resto octavados. El octavín es una
guitarra pequeña que se afina una quinta por encima de la guitarra clásica. La
vihuela o vigüela se afina igual que la guitarra, o bien con la
5ª, 4ª y 3ª respectivamente en Si, Mi y Sol#, o con el temple Sol, Sib, Re, Sol,
Do y Mi. También existe un guitarrón de seis órdenes, con encordado
simple o doble, que se afina una octava por debajo de la guitarra normal. El
requinto peruano es una guitarra pequeña de 12 cuerdas en seis órdenes al
unísono afinadas Si-Si, Mi-Mi, La-La, Re-Re, Fa#-Fa# y Si-Si. El timple
peruano tiene cinco órdenes de cuerdas simples o dobles afinadas La, Mi, Si y
Fa#. Por último, el ukelele peruano (que posiblemente provenga de las
islas del Pacífico antes colonizadas por los portugueses y en la que surgió este
instrumento a imitación del cavaquinho) tiene cuatro cuerdas afinadas
Si-Fa#, Re y La.
Brasil
En Portugal y Brasil se sigue llamando
violao a la guitarra, por derivación de la vihuela renacentista, mientras
que la llamada guitarra portuguesa surge a imitación de las inglesas del
XVIII. El cavaquinho es una pequeña guitarra brasileña muy rítmica y
alegre, de uso popular y origen portugués. Sus cuatro cuerdas se afinan Re, Si,
Sol y Re, aunque también pueden darse las siguientes configuraciones: Mi, Re,
Sol y Re; Re, Si, Sol y Sol (2ª y 1ª al unísono); Mi, Do La y La (2ª y 1ª al
unísono); La Mi, Do y Sol; y La, Mi, Re y Sol.
Venezuela
El cuatro venezolano es el rey del
folclore del país, especialmente del género de los joropos. Se trata de una
guitarra muy pequeña de caja gruesa con "golpeador" a ras del diapasón, como en
las vihuelas antiguas, lo que ha hecho que algunos lo lleguen a considerar un
instrumento de percusión, por la variedad y elaboración de sus repiques o
"golpes". Se toca con toda la mano, incluidos “golpes” de puño y uñas. En su
origen se confunden la vihuela, el laúd y el timple canario. Entre sus
mejores intérpretes destacan Fredy Reyna, Hernán Gamboa y José "Cheo" Hurtado.
El cinco
(o quinto
o lira)
venezolano es algo mayor que el anterior y, como su nombre indica, tiene cinco
cuerdas sobre un mástil con 12 trastes y tapa armónica con golpeador. Existen
varias afinaciones. En la primera, su cuerda superior (Mi) no es la más grave
sino que se sitúa entre las notas de las cuerdas 3ª (Re) y 2ª (Fa#), siendo la
más grave el La de la 4ª y la más aguda el Si de la 1ª. La segunda afinación es
prácticamente idéntica a la anterior, pero con el Mi de la 5ª una octava más
bajo, regularizando la ordenación de graves a agudos Mi, La, Re, Fa# y Si. En la
tercera afinación, tampoco varían los nombres de las notas pero sí sus
registros, de modo que las cuerdas 5ª, 4ª y 3ª de la segunda afinación se elevan
una octava. La 5ª (Mi) es la más grave, le sigue el Fa# de la 2ª, el La de la
4ª, el Si de la 1ª y la más aguda es el Re de la 3ª.
Otra variedad venezolana combina el
cuatro y el cinco y se suele conocer como cinco cuatro o
requinto, duplicando la cuerda superior a la octava. Su afinación tampoco se
corresponde a un ordenamiento de graves a agudos. Así la 1ª suena a Si, la 2ª
con el Fa# más agudo, la 3ª con el Re intermedio entre ambas, y las cuartas
cuerdas con dos La, uno inferior y otro superior a las notas de las otras
cuerdas. Existe una variante afinada un tono por debajo, y otra a la que, a
estas variaciones se le añade la duplicación de las cuartas en el Sol superior.
En el mismo país existen además las
variedades llamadas cuatro y medio y cinco y medio (o tiple)
que añaden a las cuerdas del cuatro y el cinco, respectivamente,
otra más corta y cuyo sonido no se modifica, que parte desde una clavija y suena
con un Mi muy agudo que se usa como resonancia.
Se da también en este país una variedad de
guitarra de seis cuerdas llamado seis,
aunque de afinación distinta y con la 6ª (Re) más aguda que la 5ª (Sol) y la 4ª
(Do). Las cuerdas más agudas se afinan en Mi (3º), La (2ª) y Re (1ª). Una
variedad de éste es el seis cinco,
que tiene cinco órdenes y seis cuerdas (la 4ª duplicada a la octava). Su
afinación es Mi, La-la, Re, bajando la nota de la 2ª al Fa3 y la 1ª al Si.
Existe una afinación alternativa un tono por debajo de la anterior, aunque
conservando el Si de la 1ª.
El requinto venezolano (o
guitarro, guitarro primo o primo) tiene 12 cuerdas en cuatro órdenes
triples afinados con un sonido grave y dos en la octava superior Re-re-re,
Sol-sol-sol, Si-si-si y Mi-mi-mi, con la variante de afinación la-La-la,
re-Re-re, fa#-Fa#-fa# y Si-Si-Si (el único orden al unísono). El tiple
venezolano (o guitarro segundo) también posee cuatro órdenes triples
afinados como las primeras cuatro cuerdas de la guitarra, con una grave y las
otras dos a la octava superior.
Colombia
Existe un requinto colombiano de
cuatro órdenes de cuerdas triples, afinado como las primeras de la guitarra, es
decir, Re-Re-Re, Sol-Sol-Sol, Si-Si-Si y Mi-Mi-Mi. Por su parte, el tiple
colombiano también tiene cuatro órdenes triples afinados re-Re-re,
sol-Sol-sol, si-Si-si y MI-Mi-Mi o una tercera menor más arriba. Sus más
conocidos intérpretes son Pacho Hernández, Alejandro Wills, Pacho Benavides,
Luis Enrique "El Negro" Parra, José Luis Martínez, Orlando Serrano, David
Puerta, Julio Víctor Zapata, Juan Pablo Hernández, León Darío Rojas y Gilberto
Bedoya.
Panamá
La mejorana (o mejoranera o
rumbo) tiene cuatro órdenes (la 3ª duplicada a la octava), siendo sus
afinaciones más habituales: Re, La-la, Si y Mi; con las terceras en Sol; y Sol,
La-la, Si y Mi. Suele acompañar tanto la danza como el canto. El socavón
o bocona es una variante de la mejorana pero de cuerdas simples
afinado Sol, Re, La y Si inferior.
Santo Domingo
El tres de Santo Domingo, al igual
que sus homónimos cubano y puertorriqueño, tiene tres órdenes de cuerdas dobles
octaveadas, pero con la afinación Do-do, Sol-sol y Mi-mi. En Santo Domingo
también existe el cuatro, muy parecido al ejemplar de Puerto Rico, de 7
cuerdas y cuatro órdenes (la 1ª es cuerda simple). Las cuerdas duplicadas se
afinan al unísono: Do-Do, Fa-Fa, La-La y Re. El tiple de Santo Domingo (o
tiplet) tiene cinco órdenes de cuerdas dobles al unísono: Do-Do, Fa-Fa,
Sib-Sib, Re-Re y Sol-Sol.
Puerto Rico
El tres
de Puerto Rico es muy parecido al cubano, con tres órdenes
dobles octaveados. Entre los músicos puertorriqueños que han destacado en el
tres figuran “Piliche",
aprendiz del cubano Isaac Oviedo (del Septeto Matancero);
Yayito Maldonado
del Quinteto La Plata, Sexteto de Pedro Flores,
Canario y su grupo;
Reyes
del Cuarteto Marcano;
Cándido Vicentí
del Sexteto de Pedro Flores y el Quinteto La Plata;
Luis "Lija"
Ortiz del Sexteto Caraván;
Mario Hernández
de Los Diablos del Caribe y la Sonora Borinquen;
Yomo Toro
de Fania All Stars; Máximo
Torres; Charlie Rodríguez de la orquesta de
Johnny Pacheco;
Nelson González
del Conjunto Folklórico Experimental, Típica 73 y acompañante de Cachao y Marc
Anthony;
Tito García
del Sexteto Moderno y Pleneros de Truco;
Oscar
Ríos que tocó con Pete "El Conde" Rodríguez, el
Conjunto Clásico de NY, El Sabor de Nacho, Mickey Cora y la Orquesta Cabala,
Conjunto Caney, Pacheco y su Tumbao, y Cachao; o
Louis García
del Conjunto Canallón y Cheo Feliciano.
El cuatro
de Puerto Rico tiene la silueta de un violín, aunque su
construcción se parece más a la de las mandolinas y bandurrias. Es un símbolo
musical del país y existe en registros bajo, tenor, alto y soprano. Posee 10
cuerdas metálicas agrupadas en cinco órdenes dobles de los cuales las tres
primeras cuerdas suenan al unísono y las dos más graves, octavadas: Si-si,
Mi-mi, La-La, Re-Re y Sol-Sol. Existe una variante muy similar aunque de 9
cuerdas, con la 1ª simple. Suele conocerse como cuatro moderno, aviolinado,
español o de cuatro codos. El cuatro antiguo de cuatro cuerdas
o cuatro araña data del siglo XVII y se afinaba como la guitarra de
cuatro órdenes del XVI. El llamado cuatro de dos codos o del sur
estuvo de moda entre los años 20 y 40 del siglo XX, siendo sus más destacados
intérpretes Heriberto Torres, Efraín Ronda, Norberto Cales o Tuto Feliciano.
En la misma isla subsiste un tipo de
guitarra con forma de pera llamada bordonúa, con 18 trastes, y 10 cuerdas
en cinco órdenes, de los cuales los dos primeros se afinan al unísono y los tres
más graves en octavas. Su afinación es La-la, Re-re, Fa#-fa#, Si-Si y Mi-MI. Sus
máximos exponentes han sido Candelario Vásquez "Don Candó" y Eugenio "Yuyo"
Velásquez. El tiple de Puerto Rico tiene cinco cuerdas simples afinadas
como las primeras cinco de la guitarra. También hay una vihuela regional
de cuatro cuerdas simples como las primeras de la guitarra.
Cuba
El tres
es una guitarra de seis cuerdas en tres órdenes dobles, afinados en quintas y
tocada con púa, que ha adquirido proyección internacional por sus punteos
solistas en sones, guajiras y otros géneros del folclore local.
Según Alejo Carpentier, el nacimiento del instrumento puede
fecharse en 1562. Los primeros ejemplares se fabricaban con cajas de madera
usadas para envasar bacalao. El mástil se hacía de una madera más fuerte y las
cuerdas de curricán encerado. Se afina Sol-sol, Si-si y Mi-mi. En el siglo XIX
se inició la costumbre de adaptar guitarras para convertirlas en tres,
con un nuevo mástil de 10 trastes hasta la confluencia con la caja. Entre los
primeros nombres de intérpretes del instrumento destacan los de
Nené Manfugás;
Carlos Godines (del Sexteto Habanero);
Arsenio
Rodríguez;
Isaac Oviedo
y
Eliseo Silveira.
Entre los tresistas vivos más admirados se encuentran
Juan “Coto” de
la Cruz Antomarchi que tocó con Elio Revé;
Alejandro "Mulato" Rodríguez y Félix
Ganuza del Cuarteto Machín;
Papi Oviedo
de la Orquesta Revé;
Reyes 'Chito'
Latamblet;
Storch
del Cuarteto Caney;
Niño Rivera
de las Estrellas del Areito;
Francisco
"Pancho" Amat de Manguaré y la orquesta de
Adalberto Álvarez;
Juan de Marcos
González de Sierra Maestra y Afro-Cuban All
Stars; o
Guillermo
Céspedes del Conjunto Céspedes. Por su parte, el
tiple cubano tiene cinco órdenes de cuerdas simples o dobles.
México
La guitarra de golpe (colorada,
jarana, quinta colorada o quinta de golpe) es una variante de tamaño
reducido de la guitarra, a veces llamada "mariachera", por usarse hasta los años
40 en los cuartetos de música mariachi. Sus cinco cuerdas se afinaban Sol, Do,
Mi, La y Re. En el país también subsiste una vihuela local de cinco
cuerdas que utilizaban los mariachis de Cocula y Ameca durante el siglo XIX.
Por su parte, el guitarrón o
tololoche es una guitarra grande, con un fondo armónico abombado, cuello
corto sin trastes y seis cuerdas que desempeña en el conjunto mariachi el papel
de contrabajo. Apareció en el siglo XIX y existieron versiones de 4 y 5 cuerdas.
Suele tocarse con el pulgar y el dedo corazón pulsando sonidos octavados. Se
afina La, Re, Sol, Do, Mi y La. Existen además unas guitarras grandes llamadas
bajo quinto de sólo cinco cuerdas, y bajo sexto de 12 cuerdas
(seis órdenes, en los que las tres primeras cuerdas se duplican al unísono y las
tres más graves, a la octava). Éste puede estar afinado como la guitarra moderna
o bien La-la, Re-re, Sol-sol, DO-Do, Fa-Fa y Si-Si, además de poder variar la
afinación de las quintas a Mi-mi o de las primeras a La-la. Existe también la
iguana, una especie de bajo sexto de cinco órdenes dobles con los
tres más graves octavados: La-la, Re-re, Sol-sol, Do-Do y Fa-Fa. La guitarra
huapanguera tiene 9 cuerdas en cinco órdenes (la primera es un Mi simple)
que se afina Sol-Sol, Re-re (octava), Sol-Sol, Si-Si y el citado Mi en la octava
inferior. La leona es una especie de requinto bajo de seis cuerdas
que se pulsa con púa de cuerno moldeado. También existe una vihuela
mejicana que en realidad es un laúd de cinco cuerdas.
La jarana jarocha puede tener 8, 10
o 12 cuerdas en sus cinco órdenes: La, Re-Re, Sol-sol (octava), Si-Si y Mi-Mi.
La jarana huasteca o jaranita tiene cinco cuerdas simples afinadas
Sol-Si, Re, Fa# y La. La jarana primera (o mosquito o chillador),
por su parte, tiene 8 cuerdas en cinco órdenes: Re (agudo), Sol-sol (octava),
Si-Si, Mi-Mi y Do (grave). La jarana segunda es similar pero con una
afinación distinta, tal como la jarana tercera.
El requinto, la guitarra solista
popularizada por el grupo de boleros Los Panchos, es más pequeña que la guitarra
normal y, a pesar de su nombre, está afinado una cuarta por encima de la
guitarra clásica, o sea, La, Re, Sol, Do, Mi y La, por lo que utiliza las mismas
digitaciones para fabricar acordes y posiciones.
[Fotos e illustraciones. 1 - guitarra, 2 - charango,
3 - tres].
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