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Tres, Cuatro, Cinco, Seis...: Las otras guitarras iberoamericanas   
08/04/2004 08:24
Autor: JRozemblum

ArtículosAl descubrimiento de América le siguieron siglos de conquista y colonización. Entre las cruces y las espadas, los adelantados ibéricos llevaron consigo un lenguaje que en muchas ocasiones les abrió más los corazones de los sometidos que el poder o la fe. En el siglo XVI, en el que comienza de hecho la nueva era de exploración y búsqueda de los tesoros ocultos en el Nuevo Continente, en España la vihuela, un cordófono de pulso similar a la guitarra, goza de la misma popularidad que el laúd en el resto de Europa. Este otro instrumento tenía unas características similares, aunque su fabricación era muy distinta en virtud de su caja armónica típica en forma de pera. Por el contrario, la guitarra (que llega al Viejo Continente como una transformación árabe del original setar persa) tiene fondo plano, lo que le otorga su peculiar sonoridad. 

Vihuela

Los vihuelistas españoles destacaron en la composición de obras de gran calidad para este instrumento, en una época en la que la guitarra tenía cuatro cuerdas dobles y se consideraba un instrumento exclusivamente popular, alejado del refinamiento. Algunos de los compositores vihuelistas escribieron obras para guitarra aunque en menor cantidad que para la vihuela, siendo en Francia donde un mayor número de obras para guitarra se puede encontrar. Entre la literatura para este instrumento destaca el libro de música de vihuela de mano, intitulado El maestro de Luys Milán, editado en Valencia en 1535-1536; los Seys libros del Delphin de música de cifras para tañer vihuela de Luys de Narváez (Valladolid, 1538); los Tres libros de música en cifra para vihuela de Alonso Mudarra (Sevilla, 1546); el libro de música de vihuela Silva de Sirenas de Enríquez de Valderrábano (Valladolid, 1547); el Libro de música de vihuela de Diego Pisador (Salamanca, 1552); el libro de música para vihuela de título Orphenica Lyra de Miguel de Fuenllana (Sevilla, 1554); la Declaración de Instrumentos Musicales de Juan Bermudo (Ossuna, 1555); el Arte de Tañer Fantasía de Thomas de Sancta María (Valladolid, 1565); El Parnaso de Esteban Daza (Valladolid, 1576); y las Obras de música para tecla, arpa y vihuela de Antonio Cabezón, publicadas en 1578 en Madrid. 

La afinación de las doce cuerdas de la vihuela era muy similar a la de la guitarra actual (aunque con seis órdenes de cuerdas dobles al unísono), a excepción de la 3ra cuerda que se afinaba medio tono más grave que la guitarra actual, o sea, Mi, La, Re, Fa#, Si y Mi. Este era el caso de la vihuela en Mi, aunque existían variantes en Sol, Fa#, Fa y Re. El sistema de escritura musical utilizado por los vihuelistas, laudistas y guitarristas durante esa época (conocida como el Renacimiento) era la tablatura, un sistema de representación gráfica de las posiciones de los dedos sobre un haz de seis líneas paralelas que representan a las cuerdas de la guitarra o vihuela. 

Guitarra barroca

Ya en el siglo XVII la guitarra adquiere una quinta cuerda (simple o doble, según el modelo) llamada chanterelle, siendo la más aguda, adquiriendo la misma afinación que las cinco primeras cuerdas de la guitarra actual, con lo que pasa a denominarse guitarra barroca. En esta época se redactan los primeros tratados (como el de Amat) incluyendo entre sus técnicas, además del habitual rasgueado, el punteado o estilo mixto. Destacan en la época las obras de los españoles Luis de Briceño, Lucas Ruiz de Ribayaz, Francisco Guerau y especialmente Gaspar Sanz, así como las del portugués Doizi de Velasco, los italianos Girolamo Montesardo, Paolo Foscarini, Giovanni Granatta, Ludovico Roncalli y Francesco Corbetta, alumno éste del francés Robert de Visée.  

Más adelante el luthier español Antonio Torres le daría la forma definitiva que conserva hasta la actualidad. Y a pesar de que el nuevo invento (la guitarra moderna o clásica) no tardó en llegar a las colonias (en el XIX, países ya independientes de Ibero América), durante los siglos transcurridos ya había tomado forma un fenómeno de transculturación instrumental que dio a luz muchas variantes regionales inspiradas en los antecesores de la guitarra moderna.  

Transculturación

Los indígenas habían quedado fascinados por el sonido de los instrumentos europeos, especialmente los de cuerda que desconocían totalmente las culturas nativas pre-colombinas. Por ello el mismo proceso de adopción y adaptación tiene lugar con otros tipos de cordófonos como el arpa o el violín, que pronto encontrarían una versión nativa, fabricada con elementos y materiales de su entorno. Otra restricción que influyó de forma decisiva en la forma definitiva de dichas versiones locales fueron las herramientas y conocimientos tecnológicos que no poseían. Piénsese, por ejemplo, en el charango andino, que sustituye la compleja técnica del curvado de las láminas laterales de madera de la guitarra por el caparazón de un animal del entorno, el armadillo. 

Los ejemplos más llamativos y significativos de este proceso de transfusión cultural son, además del propio charango, el tres cubano, el cuatro puertorriqueño, el cinco venezolano, el guitarrón chileno, la jarana mejicana, el ukelele peruano, el cavaquinho brasileño, la mejorana panameña o el tiple colombiano. Estas y otras variantes de la vihuela y la guitarra se detallan a continuación en un recorrido continental de sur a norte. 

En las últimas décadas, estos instrumentos han superado la barrera estilística original del folclore, para adaptarse, con mayor o menor éxito, a otros géneros, desde la música pop a la clásica contemporánea, pasando por la proyección folclórica, la world music, la new age, el jazz o el rock. 

Argentina

En este país existe un híbrido de charango y guitarra llamado tatú carreta, con la afinación y cuerdas de la guitarra y caja de armadillo. También existe un guitarrón, semejante al mejicano, en el que las primeras cinco cuerdas se afinan como las cinco más graves de la guitarra, y la 6ª en el Si inferior. Puede constatarse además la presencia del tiple (de tamaño algo inferior a la guitarra), de seis cuerdas metálicas afinadas Sol, La, Re, Sol (inferior), Si y Mi, aunque sin duda, el mayor arraigo lo tienen el charango (en la zona norte) y la guitarra.  

Uruguay

El tiple uruguay (o guitarra requinto) tiene seis cuerdas afinadas Si, Mi, La, Re, Fa# y Si. Es una variedad autóctona en un país con una gran tradición guitarrística. 

Chile

En este país existe un guitarrón que no se parece nada al popular modelo mejicano, con nada menos que 21 cuerdas en cinco órdenes, a los que se suman otras cuatro de resonancia (llamados “diablitos”), y que los campesinos usan en sus procesiones y contiendas poético-musicales (payas o payadas). En España no existe un instrumento autóctono similar, por lo que algunos suponen que pudiera haber sido creado en Chile. Su afinación y distribución de cuerdas es muy particular. El primer orden (el más agudo) se compone de tres cuerdas en Si; el segundo, otras tres en Fa#; el tercer orden agrupa cuatro cuerdas en Re; el cuarto, 6 cuerdas en La; y el quinto, cinco en Mi; a los que hay que sumar los “diablitos” que se afinan en Do#, La, Si y Sol#. Aunque en el pasado estuvo a punto de desaparecer, hoy día se ha recuperado y entre sus intérpretes destacan Juan de Dios Reyes, Isaías Angulo, Manuel Ulloa, el legendario “Zurdo Ortega”, Manuel Saavedra, Santos Rubio, Osvaldo Ulloa, Lázaro Salgado. Manuel Gallardo, Ricardo Gárate y Rodemil Jerez.

Bolivia

Además de poseer múltiples variedades y afinaciones del charango (ver los artículos dedicados a este instrumento en este mismo portal [Charango: Instrumento del mestizaje de Jorge Rozemblum, Descripción del Charango de Milano Farenga y La Biología del Charango de Marta Vigo].), existe en Bolivia una variedad llamada guitarra requintada de 12 cuerdas en seis órdenes. El guiitarrón boliviano, por su parte, puede tener de cinco a seis órdenes de cuerdas simples o cinco de dobles. 

Perú

Además del charango y la cavaquinha de origen portugués-brasileño, existe una guitarra doble de 12 cuerdas y seis órdenes de afinación similar a la guitarra, con los dos órdenes más agudos en unísono y el resto octavados. El octavín es una guitarra pequeña que se afina una quinta por encima de la guitarra clásica. La vihuela o vigüela se afina igual que la guitarra, o bien con la 5ª, 4ª y 3ª respectivamente en Si, Mi y Sol#, o con el temple Sol, Sib, Re, Sol, Do y Mi. También existe un guitarrón de seis órdenes, con encordado simple o doble, que se afina una octava por debajo de la guitarra normal. El requinto peruano es una guitarra pequeña de 12 cuerdas en seis órdenes al unísono afinadas Si-Si, Mi-Mi, La-La, Re-Re, Fa#-Fa# y Si-Si. El timple peruano tiene cinco órdenes de cuerdas simples o dobles afinadas La, Mi, Si y Fa#. Por último, el ukelele peruano (que posiblemente provenga de las islas del Pacífico antes colonizadas por los portugueses y en la que surgió este instrumento a imitación del cavaquinho) tiene cuatro cuerdas afinadas Si-Fa#, Re y La. 

Brasil

En Portugal y Brasil se sigue llamando violao a la guitarra, por derivación de la vihuela renacentista, mientras que la llamada guitarra portuguesa surge a imitación de las inglesas del XVIII. El cavaquinho es una pequeña guitarra brasileña muy rítmica y alegre, de uso popular y origen portugués. Sus cuatro cuerdas se afinan Re, Si, Sol y Re, aunque también pueden darse las siguientes configuraciones: Mi, Re, Sol y Re; Re, Si, Sol y Sol (2ª y 1ª al unísono); Mi, Do La y La (2ª y 1ª al unísono); La Mi, Do y Sol; y La, Mi, Re y Sol.  

Venezuela

El cuatro venezolano es el rey del folclore del país, especialmente del género de los joropos. Se trata de una guitarra muy pequeña de caja gruesa con "golpeador" a ras del diapasón, como en las vihuelas antiguas, lo que ha hecho que algunos lo lleguen a considerar un instrumento de percusión, por la variedad y elaboración de sus repiques o "golpes". Se toca con toda la mano, incluidos “golpes” de puño y uñas. En su origen se confunden la vihuela, el laúd y el timple canario. Entre sus mejores intérpretes destacan Fredy Reyna, Hernán Gamboa y José "Cheo" Hurtado. 

El cinco (o quinto o lira) venezolano es algo mayor que el anterior y, como su nombre indica, tiene cinco cuerdas sobre un mástil con 12 trastes y tapa armónica con golpeador. Existen varias afinaciones. En la primera, su cuerda superior (Mi) no es la más grave sino que se sitúa entre las notas de las cuerdas 3ª (Re) y 2ª (Fa#), siendo la más grave el La de la 4ª y la más aguda el Si de la 1ª. La segunda afinación es prácticamente idéntica a la anterior, pero con el Mi de la 5ª una octava más bajo, regularizando la ordenación de graves a agudos Mi, La, Re, Fa# y Si. En la tercera afinación, tampoco varían los nombres de las notas pero sí sus registros, de modo que las cuerdas 5ª, 4ª y 3ª de la segunda afinación se elevan una octava. La 5ª (Mi) es la más grave, le sigue el Fa# de la 2ª, el La de la 4ª, el Si de la 1ª y la más aguda es el Re de la 3ª.  

Otra variedad venezolana combina el cuatro y el cinco y se suele conocer como cinco cuatro o requinto, duplicando la cuerda superior a la octava. Su afinación tampoco se corresponde a un ordenamiento de graves a agudos. Así la 1ª suena a Si, la 2ª con el Fa# más agudo, la 3ª con el Re intermedio entre ambas, y las cuartas cuerdas con dos La, uno inferior y otro superior a las notas de las otras cuerdas. Existe una variante afinada un tono por debajo, y otra a la que, a estas variaciones se le añade la duplicación de las cuartas en el Sol superior. 

En el mismo país existen además las variedades llamadas cuatro y medio y cinco y medio (o tiple) que añaden a las cuerdas del cuatro y el cinco, respectivamente, otra más corta y cuyo sonido no se modifica, que parte desde una clavija y suena con un Mi muy agudo que se usa como resonancia.  

Se da también en este país una variedad de guitarra de seis cuerdas llamado seis, aunque de afinación distinta y con la 6ª (Re) más aguda que la 5ª (Sol) y la 4ª (Do). Las cuerdas más agudas se afinan en Mi (3º), La (2ª) y Re (1ª). Una variedad de éste es el seis cinco, que tiene cinco órdenes y seis cuerdas (la 4ª duplicada a la octava). Su afinación es Mi, La-la, Re, bajando la nota de la 2ª al Fa3 y la 1ª al Si. Existe una afinación alternativa un tono por debajo de la anterior, aunque conservando el Si de la 1ª. 

El requinto venezolano (o guitarro, guitarro primo o primo) tiene 12 cuerdas en cuatro órdenes triples afinados con un sonido grave y dos en la octava superior Re-re-re, Sol-sol-sol, Si-si-si y Mi-mi-mi, con la variante de afinación la-La-la, re-Re-re, fa#-Fa#-fa# y Si-Si-Si (el único orden al unísono). El tiple venezolano (o guitarro segundo) también posee cuatro órdenes triples afinados como las primeras cuatro cuerdas de la guitarra, con una grave y las otras dos a la octava superior. 

Colombia

Existe un requinto colombiano de cuatro órdenes de cuerdas triples, afinado como las primeras de la guitarra, es decir, Re-Re-Re, Sol-Sol-Sol, Si-Si-Si y Mi-Mi-Mi. Por su parte, el tiple colombiano también tiene cuatro órdenes triples afinados re-Re-re, sol-Sol-sol, si-Si-si y MI-Mi-Mi o una tercera menor más arriba. Sus más conocidos intérpretes son Pacho Hernández, Alejandro Wills, Pacho Benavides, Luis Enrique "El Negro" Parra, José Luis Martínez, Orlando Serrano, David Puerta, Julio Víctor Zapata, Juan Pablo Hernández, León Darío Rojas y Gilberto Bedoya. 

Panamá

La mejorana (o mejoranera o rumbo) tiene cuatro órdenes (la 3ª duplicada a la octava), siendo sus afinaciones más habituales: Re, La-la, Si y Mi; con las terceras en Sol; y Sol, La-la, Si y Mi. Suele acompañar tanto la danza como el canto. El socavón o bocona es una variante de la mejorana pero de cuerdas simples afinado Sol, Re, La y Si inferior. 

Santo Domingo

El tres de Santo Domingo, al igual que sus homónimos cubano y puertorriqueño, tiene tres órdenes de cuerdas dobles octaveadas, pero con la afinación Do-do, Sol-sol y Mi-mi. En Santo Domingo también existe el cuatro, muy parecido al ejemplar de Puerto Rico, de 7 cuerdas y cuatro órdenes (la 1ª es cuerda simple). Las cuerdas duplicadas se afinan al unísono: Do-Do, Fa-Fa, La-La y Re. El tiple de Santo Domingo (o tiplet) tiene cinco órdenes de cuerdas dobles al unísono: Do-Do, Fa-Fa, Sib-Sib, Re-Re y Sol-Sol. 

Puerto Rico

El tres de Puerto Rico es muy parecido al cubano, con tres órdenes dobles octaveados. Entre los músicos puertorriqueños que han destacado en el tres figuran “Piliche", aprendiz del cubano Isaac Oviedo (del Septeto Matancero); Yayito Maldonado del Quinteto La Plata, Sexteto de Pedro Flores, Canario y su grupo; Reyes del Cuarteto Marcano; Cándido Vicentí del Sexteto de Pedro Flores y el Quinteto La Plata; Luis "Lija" Ortiz del Sexteto Caraván; Mario Hernández de Los Diablos del Caribe y la Sonora Borinquen; Yomo Toro de Fania All Stars; Máximo Torres; Charlie Rodríguez de la orquesta de Johnny Pacheco; Nelson González del Conjunto Folklórico Experimental, Típica 73 y acompañante de Cachao y Marc Anthony; Tito García del Sexteto Moderno y Pleneros de Truco; Oscar Ríos que tocó con Pete "El Conde" Rodríguez, el Conjunto Clásico de NY, El Sabor de Nacho, Mickey Cora y la Orquesta Cabala, Conjunto Caney, Pacheco y su Tumbao, y Cachao; o Louis García del Conjunto Canallón y Cheo Feliciano.  

El cuatro de Puerto Rico tiene la silueta de un violín, aunque su construcción se parece más a la de las mandolinas y bandurrias. Es un símbolo musical del país y existe en registros bajo, tenor, alto y soprano. Posee 10 cuerdas metálicas agrupadas en cinco órdenes dobles de los cuales las tres primeras cuerdas suenan al unísono y las dos más graves, octavadas: Si-si, Mi-mi, La-La, Re-Re y Sol-Sol. Existe una variante muy similar aunque de 9 cuerdas, con la 1ª simple. Suele conocerse como cuatro moderno, aviolinado, español o de cuatro codos. El cuatro antiguo de cuatro cuerdas o cuatro araña data del siglo XVII y se afinaba como la guitarra de cuatro órdenes del XVI. El llamado cuatro de dos codos o del sur estuvo de moda entre los años 20 y 40 del siglo XX, siendo sus más destacados intérpretes Heriberto Torres, Efraín Ronda, Norberto Cales o Tuto Feliciano.  

En la misma isla subsiste un tipo de guitarra con forma de pera llamada bordonúa, con 18 trastes, y 10 cuerdas en cinco órdenes, de los cuales los dos primeros se afinan al unísono y los tres más graves en octavas. Su afinación es La-la, Re-re, Fa#-fa#, Si-Si y Mi-MI. Sus máximos exponentes han sido Candelario Vásquez "Don Candó" y Eugenio "Yuyo" Velásquez. El tiple de Puerto Rico tiene cinco cuerdas simples afinadas como las primeras cinco de la guitarra. También hay una vihuela regional de cuatro cuerdas simples como las primeras de la guitarra. 

Cuba

El tres es una guitarra de seis cuerdas en tres órdenes dobles, afinados en quintas y tocada con púa, que ha adquirido proyección internacional por sus punteos solistas en sones, guajiras y otros géneros del folclore local. Según Alejo Carpentier, el nacimiento del instrumento puede fecharse en 1562. Los primeros ejemplares se fabricaban con cajas de madera usadas para envasar bacalao. El mástil se hacía de una madera más fuerte y las cuerdas de curricán encerado. Se afina Sol-sol, Si-si y Mi-mi. En el siglo XIX se inició la costumbre de adaptar guitarras para convertirlas en tres, con un nuevo mástil de 10 trastes hasta la confluencia con la caja. Entre los primeros nombres de intérpretes del instrumento destacan los de Nené Manfugás; Carlos Godines (del Sexteto Habanero); Arsenio Rodríguez; Isaac Oviedo y Eliseo Silveira. Entre los tresistas vivos más admirados se encuentran Juan “Coto” de la Cruz Antomarchi que tocó con Elio Revé; Alejandro "Mulato" Rodríguez y Félix Ganuza del Cuarteto Machín; Papi Oviedo de la Orquesta Revé; Reyes 'Chito' Latamblet; Storch del Cuarteto Caney; Niño Rivera de las Estrellas del Areito; Francisco "Pancho" Amat de Manguaré y la orquesta de Adalberto Álvarez; Juan de Marcos González de Sierra Maestra y Afro-Cuban All Stars; o Guillermo Céspedes del Conjunto Céspedes. Por su parte, el tiple cubano tiene cinco órdenes de cuerdas simples o dobles.  

México

La guitarra de golpe (colorada, jarana, quinta colorada o quinta de golpe) es una variante de tamaño reducido de la guitarra, a veces llamada "mariachera", por usarse hasta los años 40 en los cuartetos de música mariachi. Sus cinco cuerdas se afinaban Sol, Do, Mi, La y Re. En el país también subsiste una vihuela local de cinco cuerdas que utilizaban los mariachis de Cocula y Ameca durante el siglo XIX.  

Por su parte, el guitarrón o tololoche es una guitarra grande, con un fondo armónico abombado, cuello corto sin trastes y seis cuerdas que desempeña en el conjunto mariachi el papel de contrabajo. Apareció en el siglo XIX y existieron versiones de 4 y 5 cuerdas. Suele tocarse con el pulgar y el dedo corazón pulsando sonidos octavados. Se afina La, Re, Sol, Do, Mi y La. Existen además unas guitarras grandes llamadas bajo quinto de sólo cinco cuerdas, y bajo sexto de 12 cuerdas (seis órdenes, en los que las tres primeras cuerdas se duplican al unísono y las tres más graves, a la octava). Éste puede estar afinado como la guitarra moderna o bien La-la, Re-re, Sol-sol, DO-Do, Fa-Fa y Si-Si, además de poder variar la afinación de las quintas a Mi-mi o de las primeras a La-la. Existe también la iguana, una especie de bajo sexto de cinco órdenes dobles con los tres más graves octavados: La-la, Re-re, Sol-sol, Do-Do y Fa-Fa. La guitarra huapanguera tiene 9 cuerdas en cinco órdenes (la primera es un Mi simple) que se afina Sol-Sol, Re-re (octava), Sol-Sol, Si-Si y el citado Mi en la octava inferior. La leona es una especie de requinto bajo de seis cuerdas que se pulsa con púa de cuerno moldeado. También existe una vihuela mejicana que en realidad es un laúd de cinco cuerdas. 

La jarana jarocha puede tener 8, 10 o 12 cuerdas en sus cinco órdenes: La, Re-Re, Sol-sol (octava), Si-Si y Mi-Mi. La jarana huasteca o jaranita tiene cinco cuerdas simples afinadas Sol-Si, Re, Fa# y La. La jarana primera (o mosquito o chillador), por su parte, tiene 8 cuerdas en cinco órdenes: Re (agudo), Sol-sol (octava), Si-Si, Mi-Mi y Do (grave). La jarana segunda es similar pero con una afinación distinta, tal como la jarana tercera

El requinto, la guitarra solista popularizada por el grupo de boleros Los Panchos, es más pequeña que la guitarra normal y, a pesar de su nombre, está afinado una cuarta por encima de la guitarra clásica, o sea, La, Re, Sol, Do, Mi y La, por lo que utiliza las mismas digitaciones para fabricar acordes y posiciones.

[Fotos e illustraciones. 1 -  guitarra, 2 - charango, 3 - tres].

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