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por Claudio Serra Brun. Valencia, 11 Junio
2002
Viento, dile a la lluvia...
Que quiero volar
Y volar...
De Litto Nebbia recuerdo siempre estos versos, me acompañaron toda la
juventud, luminosa estancia veraniega del primer amor, de los discos de vinilo
en el patio, descalzos bailando a la hora de la siesta, luego del baño de mar,
en los veraneos australes en Mar del Plata, las reuniones insomnes, fugitivos de
la siesta obligatoria de los mayores, reunidos en ese espacio reducido y eterno
en nuestras conciencias, espacio de libertad y unión con nuestros amigos y
nuestros amoríos, quizá fueran solo miradas furtivas, en la soledad de nuestra
adolescencia...
Litto es como los gorriones de Buenos Aires...
Allá por los sesenta, era nuestro espejo de los Beatles, ese beatle tan
nuestro que cantaba en castellano, era el melenudo Litto de los Gatos
Salvajes, que pronto se quitaron el apelativo para pasar a ser simplemente Los
Gatos...
Allá, en las tórridas tardes del verano porteño, sonaba en los tocadiscos
Winco la voz nuestra de Litto Nebbia...
¿Puede uno englobar en tan pocos minutos y tan pocas líneas, treinta y cinco
años de actividad de un cantante popular como Litto Nebbia?
Hay un sesgo dominante en todo lo que hace nuestro Autor: Es su voz la de
toda su generación, que va creciendo a la par y amando y descubriendo al mundo,
y es este múltiple eco el que recala en las nuevas generaciones de jóvenes, con
las mismas inquietudes que las anteriores, recreando en un sinfín de espirales
la eterna puesta en largo de las emociones de juventud, de la música hecha
sensación, vida presente, apuesta al porvenir...
La música ciudadana de la que Litto y Los Gatos forman parte, en esa sopa
primigenia que era el rock de los sesenta, junto a muchos autores que van
navegando por los nuevos estilos, desde Los Shakers uruguayos, Manal, hasta
Almendra, va adentrándose lentamente esta nueva música en otra dimensión del
mundo que se llama adultez.
Los años, y esa insistencia de la realidad por colarse en cada resquicio de
la dulce juventud, prueban una vez más, como en todas las generaciones, a
nombrar a las cosas con voz propia, íntima, la voz de los testigos de la
generación.
Así surgen los discos que harán historia en el rock - pop de los sesenta de
la cultura del Rio de la Plata: La
conferencia secreta del Toto's Bar, 1969, de los Shakers, Almendra, en su
primer álbum, 1969; Manal, en 1970, donde se afinca el rythm & blues en
castellano, y nuestro Litto Nebbia, con su primer álbum en solitario, en 1969,
coincidiendo con el estreno de una película que recoge sus éxitos de esos años,
como "El extraño del pelo largo", canción didáctica y emblema de la
juventud pacífica, cándida, sin malicia, alejada de la violencia que otros
querían infundirle.
Desde entonces, el agua de la vida corrió largamente para todos, y Litto
producía sin cesar, hasta que llegó la dictadura militar en el '76 y decidió
tomar aire fresco en México, donde residió varios años y realizó multitud de
giras por América.
Litto Nebbia compuso unos cien álbumes propios, participó en otros tantos con
músicos de todo el abanico estilístico popular y folklórico argentino, y desde
su sello Melopea editó más de doscientos álbumes de música popular americana y
española, con colecciones de tango, folklore, jazz, fusion, flamenco, música
minimal, orquestal, y clásica interpretada por orquestas y coros nacionales.
Para cumplir lo prometido, de retratar tan vasta trayectoria en unas pocas
líneas, quiero terminar esta relación con la noticia del nombramiento de Litto
Nebbia como "Ciudadano Ilustre de Buenos Aires", distinción que ha
recibido en este año del 2002...
Viento, dile a la lluvia...
Que quiero volar
Y volar...
La tensión entre la intuición poética y musical, y el duro trabajo diario
del artista en su laboratorio, nimbada la testa de sonidos y cantares populares,
produce a lo largo de los años de creación continuada, este ejemplo de artista
popular, popular porque es reflejo y referente del inconsciente colectivo de
nuestra generación latinoamericana.
Y ahora os digo a vosotros, españoles: Abrid los brazos a la cultura de
América.
Latinoamérica, Hispanoamérica, vuestra cultura en los cinco siglos pasados,
vuestra sangre y conjunción dramática y pasional entre ambos mundos, verdadera
tensión creadora del pueblo, cuando grandes desafíos lo compelen.
Así ha sido la historia de la cultura de ambas orillas, a ella nos debemos, y
ella será el venero de nuestro futuro.
Unamos las voces de los artistas del pueblo de ambas orillas, pues en ellos
duerme la esperanza de un mundo mejor para todos. Y en ellos radica el tesoro
iridiscente de nuestra lengua común, de nuestra vida común.
Y así, naturalmente, poder mirarse en un espejo lejano y nuestro. Y
reconocerse los unos a los otros, por fin.
Para poder recrear los versos de Litto Nebbia y sentirlos como propios:
Viento, dile a la lluvia...
Que quiero volar
Y volar...
Porque todo el cielo es mi
cielo
Mi vuelo es el tuyo
Y mi canto el de todos...
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© Claudio Serra Brun, poeta argentino - español. Autor de la serie
La Memoria del Espejo - poesía y música de España y América , Poemas de Claudio
Serra Brun y Música de Compositores de España y América. Valencia, 11 Junio
2002. Claudio Serra Brun,
http://www.poesur.com. Tel: +34 630 365821- Fax: + 34 963226408. Dirección:
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